Luz En El Sendero
Antes que el alma pueda erguirse en presencia de los Maestros es necesario que los pies se hayan lavado en sangre del corazón.
Antes que el alma pueda erguirse en presencia de los Maestros es necesario que los pies se hayan lavado en sangre del corazón.
Antes que los ojos puedan ver, deben ser incapaces de llorar.
Antes que el oído pueda oír, tiene que haber perdido la sensibilidad.
Antes que la voz pueda hablar en presencia de los Maestros, debe haber perdido la posibilidad de herir.
Antes que el alma pueda erguirse en presencia de los Maestros es necesario que los pies se hayan lavado en sangre del corazón.
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